LAS BODAS IV

09 Ene LAS BODAS IV

LAS BODAS IV

El banquete nupcial

Tras la ceremonia civil o religiosa, los novios o los padres de estos suelen ofrecer un banquete nupcial, ya sea a la hora del almuerzo o la cena. Dicho banquete puede ser sentado, de pie o mixto. Cada pareja ha de elegir en función del ambiente que quiera lograr. La mayoría opta por el formal, asignando puestos a todos los invitados. Para este tipo de ceremonias el comedor más habitual es el clásico, con una mesa de presidencia en un costado de la sala o la carpa y el resto de invitados en mesas redondas de 6-8-10 en cada una.

La mesa presidencial puede ser la clásica de siempre (rectangular ocupada solo por un lado) o puede sustituirse por una ovalada (igualmente ocupada por un lado). Se suele preferir esta porque integra un poco más a los presentes en ella y porque permite más opciones de decoración. Es tradicional que en esta mesa presidencial se sienten los novios, los padrinos y los padres de los novios y cuantas personas cercanas consideren los protagonistas de ese día. Ya no es costumbre sentar a esta mesa al sacerdote en caso de invitar.

Los novios (ella a la derecha) presiden la mesa, y a sus lados ( en intercambio de sexo) se colocan los padrinos y sus correspondientes consortes si los tuviera. Si los padrinos fueran distintos a los padres, estos también tomarían asiento en la presidencia. Los divorciados ocupan lugar en la presidencia, salvo que se aconseje otra solución en beneficio de un mejor ambiente y menor crispación. En cada caso, se vera la solución mas beneficiosa que suele hacerse con el acuerdo de todos. De cualquier forma, los novios han de tratar que su mesa sea muy representativa, dinámica, divertida, abriéndose a nuevos conceptos protocolarios que permiten el acceso a la misma de potros invitados. Se trata de confeccionar una mesa en la que nadie se aburra, como ocurre en la mayoría de las bodas, donde no se ha servido el segundo plato y los novios y padrinos ya andan dando vueltas por el comedor con la excusa de preocuparse por sus invitados.

El resto de invitados se ordenan según los mejores criterios de los novios. Generalmente, no se mezclan familias en las mismas mesas, sino que se reparten, aunque evitando hacer zonas cerradas. La mesa 1 (y la 4 y la 5 si fueran necesarias) la ocupa la familia directa de la novia y la mesa 2 ( y la 3 y la 6 o cuantas sean necesarias) la familia directa del novio. Puede aplicarse un protocolo mixto, aquel que en cada mesa mezcla las diferentes procedencias. Por ejemplo: Mesa 1: dos representantes de la familia directa de la novia, dos representantes de la familia directa del novio, dos amigos de la novia, dos amigos del novio). Pero esta opción, que es buena para determinadas bodas con asistencia de autoridades, no es muy recomendable para el resto.

Claro está, que son múltiples las opciones y las posibilidades. Debe pedirse a los novios que estudien muy bien el tipo de comedor y la colocación de los comensales y que equilibren perfectamente las dos partes: los invitados de la novia y su familia y los del novio y su familia. Que nadie salga mejor parado.

La organización de esta comida responde a los mismos criterios que otro banquete, tanto en ordenación de mesas y comensales, minutas, elección del menú, tarjetas y sistema de indicación del protocolo. Es importante, si se elige el panel indicador como método para informar a los invitados de su asiento, que la lista se elabore por orden alfabético, para facilitar la búsqueda. Puede acompañarse igualmente una relación de mesas, para que los invitados sepan con quienes estarán.

Entrada al comedor y brindis

Existe también un protocolo para la entrada al comedor. Tras el obligado aperitivo, que se sirve para que los invitados se saluden entre sí, para que los novios departan unos instantes antes del inicio de la comida con todos y para que los presenten se informen de su asiento, todos los asistentes accederán al comedor. Primero, los invitados; después los miembros de la mesa presidencial y, finalmente, los novios.

Empieza a ser costumbre en nuestro país, que estos, al entrar al comedor, reciban de manos del maître una copa de cava para cada uno con el fin de que hagan un brindis simbólico. Se entiende que es una incorrección, pues el resto de los invitados no les pueden corresponder. Queda feo que en casa de uno solo beban los anfitriones. El brindis ha de celebrarse a los postres, una vez que se sirve cava o champagne. El novio, la novia, el padrino o la madrina, uno de ellos, debe hacer el brindis. Unas pocas palabras puesto de pie y tras ellas levantara su copa. Todos los invitados se pondrán de pie y brindaran. Lo lógico es que el brindis lo haga el padrino y desee felicidad a los novios, y que estos respondan con otro. Los recién casados han de tener mucho protagonismo en este evento y hablar en este instante es obligado (mejor improvisado que preparado).

Los novios no han de levantarse hasta que la comida se acabe, a excepción del momento de la tarta, que es costumbre sea partida por los nuevos esposos. Tras el postre, los novios podrán levantarse y recorrer las diferentes mesas para interesarse por sus invitados. El baile suelen iniciarlo los novios, ya sea con un vals o con otra canción que resulte de su agrado. Tras un minuto por lo menos, podrán incorporarse al mismo los padrinos y el resto de invitados. Es costumbre también que en el primer baile, novios y padrinos se intercambien la pareja a la mitad de canción. Sera la señal para que todos se sumen al baile. Y a partir de ahí que venga la diversión.

 

Rubén Velázquez

Producción

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