LAS BODAS III

08 Nov LAS BODAS III

Las comitivas

Normalmente, la comitiva del novio hace su entrada en la iglesia una vez que llega el vehículo de la novia y antes de que ésta ponga los pies en el suelo. Los testigo, agrupados en parejas de distinto sexo y del brazo, precederán al novio y la madrina. Tomaran su asiento y el novio y la madrina aguardaran de pie en el altar la llegada de la futura esposa. La entrada del novio resulta más solemne y menos fría si se hace acompañar de alguna bonita melodía.

Un minuto después, no más, entrara la comitiva de la novia, dispuesta de forma igual que la del novio. Ella tomara el brazo derecho del padrino. Es tradicional que entre al son de la marcha de Mendelssohn, aunque también resultan solemnes otras piezas. En su comitiva se incluyen las damas de honor, una de las cuales porta las trece arras (de oro, plata o bronce, símbolo religioso del compromiso de la pareja de compartir los bienes y deseo de abundancia). La novia suele llevar un ramo, tipo buqué. Este se lo queda la novia, lo ofrece a alguien o lo rifa ante las solteras (cada día se ve menos).

En las bodas civiles, no hay padrinos, sino únicamente dos testigos. Pero, la práctica diaria les ha convertido en padrinos efectivos y como tales actúan. El hecho de que no haya más testigos no obliga a que el novio o la novia tengan que prescindir de una entrada en comitiva, aunque ello dependerá de las facilidades que den en el ayuntamiento o juzgado. Normalmente, en los consistorios comienzan a dar cada día más facilidades o a permitir a los novios que introduzcan alguna variante personal en el desarrollo de la ceremonia., siempre y cuando no suponga una ampliación del horario. En estos casos, comienzan a introducirse piezas musicales y algunos discursos, ya sean de los novios o de los padrinos. En las bodas civiles resulta bonita una intervención del novio o de la novia en la que lean un discurso relativo a como se conocieron y que aspiraciones tienen. Eso lo hace mucho más emotivo.

El cortejo de salida varía. Finalizada la ceremonia, y al son de la pieza musical que se haya elegido, saldrán los recién casados ya juntos; detrás, el padrino y la madrina (está a la derecha) y detrás los testigos, primero los de la novia y después los del novio. Posteriormente, todos los invitados, quienes en la salida podrán felicitar a los esposos. Luego todos se dirigirán al restaurante.

Los anillos

Al igual que en el simbolismo de las arras antes comentado, es costumbre en España y en otros países que los novios se coloquen sendos aros de oro, generalmente lisos, y en cuya parte interior figure grabada la fecha del enlace. Algunos añaden el nombre y en otros casos hasta una dedicatoria. En el momento que el oficiante lo determina y los bendice, el novio impone a la novia el correspondiente anillo y viceversa. Normalmente, el suele llevar consigo el que entregara a su pareja y el padrino el que la novia impondrá a su esposo. No está cerrado el criterio sobre en qué mano se coloca el anillo. Todos los expertos coinciden en señalar que se trata del dedo anular, pero unos hablan en la mano derecha y otros de la mano izquierda. Habrá que resolver según la tradición de la zona donde se celebre el evento, teniendo en cuenta que en el norte de España se pide más la mano izquierda y en el mediterráneo la mano derecha.

 

 

Rubén Velázquez

Producción

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